(english translation coming soon!)
Wednesday 25th of October 2006

Parece que tienes una actitud ante la vida muy positiva. ¿Es ésta la filosofía que has tenido toda tu vida o has sido influido por tu entrenamiento en la filosofía marxista?
Es cierto que mi actitud ante la vida es positiva. En Campamento Ñec Ñec hemos sustituido el clásico “menos es más” por el agresivo “más es más”. Positivo para mí no siempre es feliz, ni alegre. A veces tengo una mala hostia que te cagas. Ser positivo es estar dispuesto a emprender, a comenzar otra vez. Se suma aprendiendo y teniendo fuerza para hacer cosas. Esto me ha costado una pasta porque tengo 27 años y sigo en la Universidad, y toco con el grupo y hago una película, pero soy más pobre que Carpanta. Me encantaría encontrar la positividad a la que te refieres, la de la alegría, pero para lograr eso no hay que leer a Marx, sino entrenarse en la educación de los sentimientos y en la convivencia, algo en lo que la filosofía no se ha fijado mucho y creo que el marxismo tampoco. Parece que la alegría le invade a uno mismo más por contagio que por razonamientos y teorías y por eso la música, que es contagio de estados de ánimo, puede dar unas buenas hostias de ánimo hoy en día.
¿Has sido siempre la única persona en cada una de tus bandas capaz de conducir?
En Campamento Ñec Ñec y en Mushitcians suelo y solía, respectivamente, ser el tipo que conduce. Esto realmente es una putada porque en la sociedad occidental existe una asociación inconsciente entre ser conductor y ser papá. Esta simbología está representada, por ejemplo, en el cancionero polular:
“En el coche de papá, vamos todos a pasear. Vamos de paseo… en un coche nuevo… pero no me importa… porque llevo tortas…” La imagen conductor-padre convierte a la persona en una figura admirable a la par que aburrida: no bebe, no sale por la noche para poder descansar, mira con ojos bondadosos a sus compañeros de grupo mientras duermen en el vehículo, sabiendo que es fuerte para seguir el camino en solitario y, sobre todo, es el responsable de idear el tetris de los instrumentos en el maletero.
¿Me puedes contar el recuerdo más alegre que te quedó de tus grupos: stay gold, mushitcians, ensaladilla rusa y campamento ñec ñec?
El día 8 de Enero de 2005 pasaron dos cosas: fue el último concierto de Ensaladilla Rusa en Madrid (y en España/Europa) y cumplí 26 años. Allí estaban todos mis amigos, incluso amigos del colegio. Allí estuvimos tocando en Siroco, como un día cualquiera. Entonces me senté a descansar en los sillones que están debajo del aire acondicionado que te hiela la sangre y, como si fuese en un cine, pude contemplar a Maurix escapando por el agujero del escenario de Reinosa, a Lolo tirando bombas explosivas mientras conducíamos a Munich, a Jon invitándome a un filete en Ámsterdam, a Grossman tragando humus y asaltando neveras como un ladrón de guante blanco, sin dejar huella alguna. Pude ver a los Stay Gold PonyBoy bailando el naja naja en el Cogollo Festival, un festival de crusties y perros enfermos en el pico de una montaña, donde un escenario faraónico yacía solitario en medio de un enorme pabellón deportivo y el eco de los conciertos se perdía por los montes deshabitados. Pude ver a Jose y a Jaime incrustados en los asientos traseros de la Renault Megane, en la cárcel de instrumentos, y a Pablo escuchando mis largas (demasiado largas) charlas filosóficas. Ese día comprendí en Siroco, en un éxtasis de felicidad, que el pasado estaba allí mismo, y era lanzado, como una pelota de futbolín, hacia el futuro.
¿Puedes contarme una pequeña historia sobre el proceso de escritura de tu nueva película “Carbón Elvis”?
Fui a visitar a María a Italia, cuando volví de México y llevé un libro conmigo “Así habló Zaratustra”, de Friedrich Nietzsche. Los verdaderos libros, al ser leídos una vez tras otra, se mimetizan con las circunstancias de cada uno, así que vi en el libro de Nietzsche mi presente y mi proyecto. Me comí una pizza margarita que me costó demasiado para estar en el País de las Pizzas y me dije que era hora de escribir una historia que hablase de la tarea de vivir como un artista, de la dificultad de seguir el camino del artista, de las paradojas del artista, y sobre todo, de la vida en común con los amigos: una ética del arte amistoso. Pensé que Nietzsche estaría discutiendo de todo esto con Federico Fellini en los jardines del más allá y, por lo tanto, escribí una comedia. Ese día estuve a punto de desmayarme ante la tumba de Dante Allighieri. Hacía 40 grados de calor en Ravena.
¿Podrías contarme una pequeña historia sobre Simple Social Graces Discos?
Simple Social Graces Discos no es una discográfica. Cuando Molly vino a Madrid para ver el primer concierto de Campamento Ñec Ñec, me di cuenta de que había volado 7 horas sobre el Océano Atlántico simplemente para compartir un momento de alegría con nosotros. Me di cuenta de que los discos, los conciertos y la música en general no son nada por sí mismos. Para alguna gente la música es una manera de obtener beneficios, de lograr ser admirado, de conseguir sentirse importante como un mariscal de campo. Sin embargo, creo que Simple Social Graces es un modo de convivir en una amistad intermundial. Y punto.

